Desde este parche LocoSAPIEN’s, leemos la jornada como un mensaje político directo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido desinformado y envenenado políticamente contra Gustavo Petro por la derecha colombiana y por sectores de inteligencia que no aceptan haber perdido las elecciones.
La movilización del 7 de enero desbordó las plazas y las avenidas. No fue solo Bogotá: el pulso se sintió en ciudades y pueblos del país, una marea diversa que dijo no al intervencionismo yanqui en Venezuela, en Colombia y en Nuestra América. La calle, como archivo vivo, dejó claro que hay memoria, hay cuerpo y hay decisión colectiva de no volver a agachar la cabeza.
Desde este parche LocoSAPIEN’s, leemos la jornada como un mensaje político directo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido desinformado y envenenado políticamente contra Gustavo Petro por la derecha colombiana y por sectores de inteligencia que no aceptan haber perdido las elecciones, desconociendo casi de forma irracional que Petro ha sido uno de los colombianos que más ha denunciado, combatido y enfrentado al narcotráfico y al paramilitarismo. La llamada entre Trump y Petro, y la invitación a Petro a la Casa Blanca para conversar directamente a pocos meses de las elecciones de congreso y presidenciales en colombia, reventó el libreto: dejó a esa derecha aún más molesta,con los crespos hechos esperando bombas y misiles, con menos argumentos y exhibiendo, otra vez, su actuar irracional frente a la voluntad popular.
Este conflicto se ha agudizado en las últimas semanas a raíz de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y la intervención en Caracas, encendiendo alarmas regionales que la historia ya conoce. Estados Unidos ha repetido el mismo guion: intervenir para “salvar” pueblos y terminar profundizando la devastación. Por eso la calle responde con dignidad latinoamericana. Como advirtió el escritor uruguayo Eduardo Galeano: “Cada vez que Estados Unidos ‘salva’ a un pueblo, lo deja convertido en un manicomio o en un cementerio”. La memoria no olvida, y la calle tampoco.
Fotografías Güecha Xiua